Desafíos de la capacitación a través de Internet
Introducción:
A estos desafíos tradicionales se han sumado los
generados por la pandemia por COVID-19, que por un tiempo importante
imposibilitó la capacitación presencial y nos obligó a potenciar la capacitación
a través de internet u online en el espacio de trabajo.
En un primer momento empezaron a diseminarse
las reuniones virtuales. Zoom, Teams,
Google Meet, Cisco Webex, entre otras aplicaciones se peleaban, por así
decirlo, la preferencia de los usuarios.
En lo académico, pasamos de cursos
presenciales de varios días o de semanas completas a conferencias de 2 horas
promedio, pero poco a poco se empezaron a estructurar cursos con horario
sincrónico (usualmente unas 3 horas máximo por día) y actividades para
desarrollar en horario asincrónico.
Pronto nos encontrábamos compartiendo información y conocimientos a través de la red, a muchísimas más personas a la vez y a lo largo y ancho del territorio nacional, lo cual se vio como una gran ventaja. Los problemas, la conectividad y el manejo de las herramientas digitales a las que no todos los docentes ni los participantes estaban acostumbrados.
Seguidamente
llegaron las invitaciones internacionales y empezamos a viajar virtualmente a
distintos países para compartir experiencias y conocimientos.
Se hizo común ver a los expositores en
sus casas, nos hicimos comprensivos a las interrupciones de terceros (no
incluidos en los eventos) durante las conferencias o en el periodo de preguntas
y respuestas, así como a los ruidos ambientales, a la apertura accidental de
los micrófonos, a los ecos y más.
Muy vinculado con lo anterior, un
desafío que se presenta con la capacitación online es mantener la atención de
los participantes, pues es muy fácil la distracción cuando se está en el ámbito
laboral con otras responsabilidades paralelas o en la casa donde corresponde
compartir con la familia.
Desde nuestra perspectiva en términos generales en la
capacitación se enfrentan algunos desafíos muy importantes, que no son ajenos a
la capacitación a través de internet u online, y paso a describir:
Contar con programas actualizados:
Selección
de facilitadores:
Uno de los aspectos que reviste cierta complicación al momento de poner en marcha una actividad académica es la de seleccionar a los facilitadores. Encontrar esa persona que reúna múltiples cualidades como lo son: conocer a profundidad el tema sobre el cual va a disertar u orientar a los participantes del curso, seminario, conferencia o diplomado; tener habilidades para transmitir lo que pretende enseñar, pero que además lo haga de forma interesante, con apoyos visuales, con el uso de ejemplos y con el suficiente entusiasmo para mantener la atención de los participantes. Que tenga el tiempo para prepararse, la disponibilidad de colaborar y la responsabilidad para transmitir información relevante y de manera efectiva, no resulta sencillo. No obstante, cada vez que se completa un programa, se debe haber logrado ese objetivo: encontrar a las personas ideales para ponerlo en marcha.
Una de las actividades más
altruistas que existen en el mundo profesional es ceder o compartir el
conocimiento que ha costado esfuerzo o dinero adquirir, sin recibir a cambio
más que el agradecimiento de aquellos que adquirieron nuevos conocimientos
debido a la disertación u orientación del docente facilitador. Ello, también es así
debido a que no en pocas ocasiones los facilitadores dejan de lado sus
compromisos laborales y personales para colaborar con la formación
de terceros.
El método y las estrategias de enseñanza:
Cada vez más facilitadores incluyen en sus
ponencias ejemplos, reflexiones de situaciones actuales, casos prácticos o
simulados para análisis, inclusive videos cortos para provocar la
reflexión de un determinado tema, entre otras herramientas didácticas que
contribuyen a que se asimile mejor la información que el estudiante debe
aprender. Esto es digno de admirar, no solo porque implica mayor tiempo de
dedicación a la estructuración del material para dictar una clase, conferencia
o capacitación, sino porque además se entrega y transmite mucha más información.
Por supuesto que, dependiendo de la actividad
académica, es posible que lo único que se requiera al expositor es que
transmita información mediante una conferencia. En caso que se requiera
provocar que los participantes contribuyan con la construcción de sus nuevos
conocimientos, debe proveerse un mayor espacio de tiempo que permitan la
realización de una serie de actividades planificadas como talleres, trabajos en
grupo, discusión plenaria, entre otros. Las herramientas online también lo
permiten.
Habilidades para el uso de herramientas tecnológicas:
Este ha sido quizás uno de los más grandes desafíos de la capacitación online, sea esta sincrónica o no.
La mayoría de las herramientas tecnológicas que proveen un servicio tipo sala de capacitación son bastante sencillas, permiten simplemente conectarse y que se pueda atender la actividad. Con todo, se suelen presentar principalmente problemas de audio/sonido por la configuración inicial o por deficiencias del ordenador (sin contar con los micrófonos que quedan abiertos accidentalmente, salvo que el organizador de la actividad los pueda controlar).
Superado ello, es conocido que para dinamizar los cursos es necesario recurrir a otras herramientas complementarias que permitan la realización de dinámicas, trabajos grupales, entre otros. Aplicaciones como Slido, Menti y Padlet contribuyen con esa interacción necesaria, mientras que Canva, Genially, Filmora, Lucidchart, Mindmeister permiten cubrir asignaciones con un nivel de complejidad un poco mayor.
El desafío entonces, para el docente, es conocer que existen y poder orientar a los estudiantes sobre cómo utilizarlas y la de los estudiantes, atreverse a hacer uso de ellas cuando no han podido hacerlo antes y sobre todo cuando no son nativos tecnológicos.
Lo interesante de esto es que el uso de herramientas tecnológicas en la capacitación abre un mundo nuevo de posibilidades e impulsa la creatividad.
Asimilación de los conocimientos y aplicación de estos en el puesto de trabajo o en la actividad profesional que realice:
Superada la actividad académica, algunos de los aspectos que suelen generar preocupación, son: ¿Cuánto habrán aprendido los participantes? ¿Serán capaces de aplicar esos conocimientos en su puesto de trabajo?
Usualmente en los cursos se evalúa la calidad de la
actividad, de los contenidos y las habilidades de los facilitadores. En
ocasiones, se evalúa también el nivel de conocimientos adquiridos por los
participantes con pruebas previas y posteriores (al inicio y al final de la
capacitación). No obstante, existen hoy día algunas lecciones aprendidas: no
necesariamente el estudiante que resulta mejor evaluado o que mejores
calificaciones obtiene es el que mejor puede traducir esos conocimientos a la
práctica o quien resulta más exitoso posteriormente; aunque ese aspecto (haber
obtenido una buena evaluación) suele contribuir positivamente en su desarrollo
profesional posterior.
Definitivamente que es bueno que el nivel de
conocimiento de los participantes al finalizar una capacitación sea mejor que
aquel que tenían cuando la actividad empezó, pero ¿cómo saber qué sucedió
después?
Las evaluaciones de impacto siguen siendo un desafío.
Lograr conocer qué tanto de lo que se aprendió en el aula de capacitación (así
sea virtual) se pudo trasladar al ejercicio profesional en concreto, se logró
aplicar para la solución de casos, contribuyó a que se hiciera una mejor
interpretación y aplicación de normas o a resolver problemas jurídicos de forma
más eficaz, no resulta sencillo.
Es ideal que transcurrido un cierto periodo de
tiempo (3 a 6 meses), se pueda consultar al beneficiado con la capacitación y
hasta a su superior jerárquico, en caso de tenerlo, así sea vía encuesta, qué
tan relevante para el desempeño de su labor resultó la participación en una
determinada actividad académica y cómo esto contribuyó a mejorar su desempeño.
Reflexiones finales:
Con todo, la capacitación online nos ha permitido profundizar en un mundo de conocimiento poco explorado por muchos: el de las herramientas tecnológicas para la docencia.
Hoy es más usual pre-grabar clases, utilizar videos
de Youtube de complemento, promover la creación o consulta de blogs, pedir la
presentación de trabajos a través de flipbooks, utilizar plataformas especiales
para el aprendizaje, entre otras.
También nos ha permitido un mayor alcance a
recursos educativos a bajo costo en centros académicos y universidades de alto
nivel. Cursos, Diplomados y Maestrías
que antes exigían presencia física, ahora son accesibles online y con un costo
bajo o moderado, según el tipo de actividad de que se trate.
Se extraña lo presencial pero definitivamente que
en el último año la pandemia nos ha llevado a explorar las bondades de la
educación en línea y ha facilitado, en el ámbito profesional, el acceso a la
actualización de los conocimientos.

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